SISCO: TRES SIGLOS DE HISTORIA AMENAZADAS POR LA NATURALEZA

 

El pasado 16 de marzo, el caserío de Sisco, en la provincia de Mariscal Luzuriaga,  fue afectado por un enorme deslizamiento de tierra seca que sepultó 14 viviendas y dañó otras ocho, según información proporcionada por el subprefecto del distrito Fidel Olivas Escudero, Lolo Bailón Santiago Espinoza.

Algunas fuentes locales dicen que la gente se está yendo del pueblo, lo que provocaría el despoblamiento y, quizás, la desaparición del caserío. Sin embargo, el subprefecto señala que la situación dependerá del informe que emita el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico del Perú (INGEMMET), que al cabo de dos meses no da ninguna señal, como lo había prometido.

Más allá de lo que pueda suceder, Sisco es un pueblo con una historia muy antigua que probablemente empezó  pocos años después de 1574, cuando se produjo la fundación española de Piscobamba.

El dato más antiguo y cierto sobre Sisco se encuentra en un documento de 1709, donde se le menciona como una estancia. Las estancias eran propiedades rurales parecidas a las haciendas, aunque generalmente más pequeñas. El dueño de esta estancia en aquel año era el capitán Domingo de Salinas, quien también poseía propiedades en Pomabamba.

En un manuscrito fechado el 12 de julio de 1709 y dirigido al Arzobispado de Lima,  Domingo de Salinas solicitó que la capilla de Sisco fuera elevada a la categoría de viceparroquia para evitar que los indios vayan hasta Piscobamba para celebrar bautizos o realizar los funerales de sus difuntos. Explicó que la distancia era considerable siete leguas y el camino era muy accidentado, lo que ocasionaba grandes dificultades a los  feligreses, que muchas veces terminaban contaminados con las enfermedades de los muertos.

“Domingo de Salinas, en la mejor forma de derecho, parezco ante Vuestra Señoría y digo, que en la provincia de Conchucos y doctrina de Piscobamba, poseo una estancia nombrada Sisco anexo de dicha doctrina en distancia del pueblo y cabeza principal de ella, más de siete leguas y con ocasión de haber en dicha estancia muchos feligreses pertenecientes a la dicha doctrina, acontece el que mueren algunos y nacen otros, y es preciso llevarlos a enterrar   y bautizar a la iglesia principal de dicho pueblo lo cual es de gravísimo perjuicio, así por la distancia referida como aquellos caminos ásperos y  de singular molestia. Y así mismo a acontecido muchas veces el que los indios que llevan los cuerpos muertos cargados, se han infectado. y procurando la mayor conveniencia de dichos indios y hallando pena de alivio, que la capilla que tengo en dicha estancia se haga vise parroquia para que en ella se entierren y bauticen los dichos indios, sin perjuicio de los derechos parroquiales, que el mismo cura es quien ha de asistir a todo lo que     se ofreciere así mismo de bautismos como de entierros”.

Las capillas eran construidas por los dueños de las haciendas y estancias para que los indígenas, que eran su mano de obra explotada, pudieran ser evangelizados en el mismo lugar y no perdieran tiempo yendo a otras iglesias o parroquias lejanas.

La estructura de la capilla parece no ser de siglos pasados, pero en su interior hay ornamentos
y tallas de madera de diversos santos, entre ellos de San Miguel Arcángel, el patrón del pueblo.

SUCESIÓN DE PROPIETARIOS

Hasta el final de la era colonial, que terminó con la independencia del Perú en 1821, la estancia de Sisco pasó por las manos de varios propietarios. Uno de ellos fue Liberato Ulloa, cuyo origen es desconocido.  Sin embargo, en 1893 su hijo Prudencio Ulloa, menciona en una escritura de compraventa, que "la finca es de mi propiedad, herencia de mi padre”.  Fue él quien vendió SiscoFrancisco Romero el 29 de enero de 1893. Ambos eran parientes, pero no se especifica sus vínculos.

Tras la muerte de Francisco Romero, fue  su hijo Beato Romero Neyra quien tomó la posesión de Sisco. Años después, mediante sucesión testamentaria, la heredera universal pasó a ser su hija Grimalda Romero Cordero, la única descendiente nacida de su matrimonio con Matilde Cordero.

Aunque las tierras de Sisco continúan ligadas a la familia Romero por su origen histórico, en la actualidad gran parte de las chacras se encuentran en manos de diversos pobladores (muchos de ellos peones), ya sea por compraventa realizadas a lo largo del tiempo, por usurpación o por donaciones efectuadas en favor del bien público.

A pesar del tiempo transcurrido, los pobladores más antiguos hablan de la  "casa hacienda" como si el lugar aún existiera. Ya en la década de 1970 no quedaba las más mínima huella de esa rustica vivienda de adobe y techo de paja. ¿Y cómo es la vida? Este lugar también ha sido desmembrado por la falla geológica, como si la naturaleza hubiera decidido reescribir una nueva historia,  borrando el paisaje y el recuerdo de una hacienda próspera, que empezó a decaer en los años sesenta tras la muerte de doña Grimalda Romero Cordero, la última ama y señora de Sisco.

Fuente: Archivo Arzobispal de Lima (Curatos, Exp. IV, Leg.3, F.5, 1709) y archivo familiar.

DERECHOS DE AUTOR:  ÁNCASH HISTORY © 2026 por DIONE BLAS está bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0

 

 

Publicar un comentario

1 Comentarios

  1. Saludos a toda la gente de Sisco ojalá ese pueblo tan productivo nunca desaparezca.

    ResponderEliminar