Algunas fuentes locales dicen que la gente se está
yendo del pueblo, lo que provocaría el despoblamiento y, quizás, la
desaparición del caserío. Sin embargo, el subprefecto señala que la
situación dependerá del informe que emita el Instituto Geológico, Minero
y Metalúrgico del Perú (INGEMMET), que al cabo de dos meses no da ninguna señal,
como lo había prometido.
Más allá de lo que pueda suceder, Sisco es un pueblo con una historia muy antigua que probablemente empezó pocos años después de 1574, cuando se produjo la fundación española de Piscobamba.
El dato más antiguo y cierto sobre Sisco se encuentra en un documento de 1709, donde se le menciona como una estancia. Las estancias eran propiedades rurales parecidas a las haciendas, aunque generalmente más pequeñas. El dueño de esta estancia en aquel año era el capitán Domingo de Salinas, quien también poseía propiedades en Pomabamba.
En un manuscrito fechado el 12 de julio de 1709 y dirigido al Arzobispado de Lima, Domingo de Salinas solicitó que la capilla de Sisco fuera elevada a la categoría de viceparroquia para evitar que los indios vayan
hasta Piscobamba para celebrar bautizos o realizar los funerales de sus difuntos. Explicó
que la distancia era considerable —siete leguas— y el camino era muy accidentado, lo que ocasionaba grandes dificultades a los feligreses, que muchas veces terminaban contaminados con las enfermedades de los muertos.
“Domingo de
Salinas, en la mejor forma de derecho, parezco ante Vuestra Señoría y digo, que
en la provincia de Conchucos y doctrina de Piscobamba, poseo una estancia
nombrada Sisco anexo de dicha doctrina en distancia del pueblo y cabeza
principal de ella, más de siete leguas y con ocasión de haber en dicha estancia
muchos feligreses pertenecientes a la dicha doctrina, acontece el que mueren
algunos y nacen otros, y es preciso llevarlos a enterrar y bautizar a la iglesia principal de dicho
pueblo lo cual es de gravísimo perjuicio, así por la distancia referida como
aquellos caminos ásperos y de singular
molestia. Y así mismo a acontecido muchas veces el que los indios que llevan
los cuerpos muertos cargados, se han infectado. y procurando la mayor conveniencia
de dichos indios y hallando pena de alivio, que la capilla que tengo en dicha
estancia se haga vise parroquia para que en ella se entierren y bauticen los
dichos indios, sin perjuicio de los derechos parroquiales, que el mismo cura es
quien ha de asistir a todo lo que se ofreciere así mismo de bautismos como de
entierros”.
Las capillas eran construidas por los dueños de las haciendas y estancias para que los indígenas, que eran su mano de obra explotada, pudieran ser evangelizados en el mismo lugar y no perdieran tiempo yendo a otras iglesias o parroquias lejanas.
La estructura de la capilla parece no ser de siglos pasados, pero en su interior hay ornamentos y tallas de madera de diversos santos, entre ellos de San Miguel Arcángel, el patrón del pueblo. |
SUCESIÓN DE PROPIETARIOS
Hasta el final de la era colonial, que terminó con la independencia del Perú en 1821, la estancia de Sisco pasó por las manos de varios propietarios. Uno de ellos fue Liberato Ulloa, cuyo origen es desconocido. Sin embargo, en 1893 su hijo Prudencio Ulloa, menciona en una escritura de compraventa, que "la finca es de mi propiedad, herencia de mi padre”. Fue él quien vendió Sisco a Francisco Romero el 29 de enero de 1893. Ambos eran parientes, pero no se especifica sus vínculos.
Tras la muerte de
Francisco Romero, fue su hijo Beato Romero Neyra quien tomó la posesión de Sisco. Años después, mediante sucesión testamentaria, la heredera universal pasó a ser su hija Grimalda Romero Cordero, la única descendiente nacida de su matrimonio con Matilde Cordero.
Aunque las tierras de Sisco continúan ligadas a la familia Romero por su origen histórico, en la actualidad gran parte de las chacras se encuentran en manos de diversos pobladores (muchos de ellos peones), ya sea por compraventa realizadas a lo largo del tiempo, por usurpación o por donaciones efectuadas en favor del bien público.
A pesar del tiempo transcurrido, los pobladores más antiguos hablan de la "casa hacienda" como si el lugar aún existiera. Ya en la década de 1970 no quedaba las más mínima huella de esa rustica vivienda de adobe y techo de paja. ¿Y cómo es la vida? Este lugar también ha sido desmembrado por la falla geológica, como si la naturaleza hubiera decidido reescribir una nueva historia, borrando el paisaje y el recuerdo de una hacienda próspera, que empezó a decaer en los años sesenta tras la muerte de doña Grimalda Romero Cordero, la última ama y señora de Sisco.
Fuente: Archivo Arzobispal de Lima (Curatos, Exp. IV, Leg.3, F.5, 1709) y archivo familiar.
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1 Comentarios
Saludos a toda la gente de Sisco ojalá ese pueblo tan productivo nunca desaparezca.
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