SIGLO XX: ¿CÓMO SE COMUNICABAN LOS PUEBLOS DEL CALLEJÓN DE CONCHUCOS?

 


¿Cómo se comunicaban los pueblos del Callejón de Conchucos con el resto del Perú a inicios del siglo XX si hasta 1935 no existían carreteras? ¿Cómo hacían para enviar cartas, encomiendas, telegramas y dinero?

Un documento del 25 de enero de 1904, tiene la respuesta. En aquella época ya había correo postal en Huari, y los envíos se hacían desde Huaraz, que era la sede central que distribuía cartas y encomiendas llegadas del extranjero o de cualquier otro lugar del Perú. A falta de carreteras y automóviles, todo se hacía a pie, con burros y caballos, que eran de propiedad de Correos y Telégrafos del Perú. Cuando estos animales ya no rendían, se vendían en remate público.

El encargado de trasladar las cartas, giros y encomiendas era el postillón, que los llevaba a los pueblos donde había Receptorías.

En 1827 ya se hablaba de la oficina postal de Huaraz, así como de Parobamba, Chiquián, Yungay, Chacas, Caraz y Sihuas.  

“De Chacas a Huaraz salen dos correos mensuales en los días 10 y 26; llegan á su destino, que dista 17 leguas, el 12 y 28, de donde regresan el 14 y 29, cumpliendo su viaje el 15 y 30. Se paga en Chacas 10 pesos por cada espedicion, y de ellos costea el conductor su bestia”, decía en 1827 el Administrador General de Correos del Perú, Juan de Azaldegui (Peru Philatelic Study Circle).

A inicios del siglo XX, la mayoría de Receptores trabajaban ad honorem (sin cobrar), pero recibían mensualmente 1 sol para cubrir gastos de alquiler y útiles de escritorio.

En 1906, ya estaba vigente el servicio postal Huaraz-Huari.  En 1918, Huari–Llamellín–Uco, y  Huari–Huachis–Huacachi. 

TELEGRAMAS POR TELEGRAFÍA

El servicio telegráfico ya existía en el Perú en 1857. En Áncash, las primeras localidades en contar con este servicio fueron Chimbote y Casma.

El telégrafo —el aparato que dio nombre a la telegrafía— fue la primera gran tecnología moderna de las comunicaciones. Los mensajes se transmitían en códigos —el famoso código Morse—, que era un sistema de puntos y rayas que solo los telegrafistas interpretaban. Ellos lo pasaban en escritura normal para entregar los mensajes (telegramas) a los destinatarios. Estos mensajes viajaban por cableado de alambres conectados de pueblo en pueblo. Por ejemplo, en 1907 se construyó una línea telegráfica de 159 kilómetros entre San Marcos y Pomabamba, pasando por Huari. Ese mismo año se menciona las oficinas telegráficas de Chavín, Piscobamba, Sihuas y San Luis.

Estas líneas sufrían averías por lluvias y derrumbes, por lo que cada oficina telegráfica contaba con un técnico al que llamaba Reparadores. En algunas ocasiones, había gente malintencionada que causaba daño a los cables. La mayoría de los telegrafistas eran mujeres, dicen porque eran más eficientes, pero también porque les pagaba menos que a los hombres.

A mitad del siglo XX, se mencionan a varias telegrafistas y receptoras de correo mujeres: En 1935 en Chingas, la receptora de correos era Delfina Suárez, en 1936 María de la Cerna; en 1938 la receptora de Pontó se llamaba Isidora Salgado de Palhua, en 1939 Zoila Rosa Vidal era de Llumpa y Elvida Rincón de Aczo. En 1945, el telegrafista de Sihuas se llamaba Juan Camiluaga, el de Llamellín Manuel Guillén Pajuelo. En Uco, la telegrafista era  Zoraida Casanueva de Salas, en Yauya Anatolia Domínguez Moreno, en Rahuapampa Gliceria Ríos, en  Succha Virginia Decasia Cerna Soria y en  Llama, María Olivares Vda. de Morales

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1 Comentarios

  1. Que interesante conocer como se comunicaban los pueblos antes! Increible pensar que lo hacian a pie y por tantos dias… Muy buen articulo!

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