En el distrito de San Marcos, provincia de Huari,
existen dos centros poblados que comparten el nombre de PICHIU: Pichiu San Pedro y Pichiu Quinhuaragra.
Durante la época
colonial Quinhuaragra era simplemente Quinuaragra,
sin el prefijo Pichiu por
delante. Al parecer, esta denominación la adquirió en 2001, cuando se convirtió
en centro poblado.
Y PICHIU, que
tenía la advocación religiosa de San Pedro, es el poblado que desde la antigüedad
lleva ese nombre. Aunque su actual denominación oficial es PICHIU SAN PEDRO, en realidad debería ser SAN PEDRO DE PICHIU, como fue bautizado en la época colonial.
En cualquier caso, PICHIU SAN PEDRO era una hacienda muy próspera, de enormes pastizales
y con una impresionante producción ganadera. En 1727, el dueño, el presbítero
Joseph de Rojas, tenía un rebaño de 10 mil ovejas madres. ¿Se
imaginan cuántas serían con los machos y corderos?
Esta hacienda, a la que en adelante nos referiremos solo
como PICHIU, le había pertenecido anteriormente a
Francisco de Veramendi, de quien se dice que fue dueño también de la
mina de Caspacachín y Angoraju, en el mismo distrito de San Marcos, además
del obraje de Cochao, en el distrito de Chavín de Huántar. En 1735, este
señor fue denunciado por un indio de Huántar por haberlo azotado,
causándole heridas, y meterlo en prisión por haber huido a Recuay y a la
provincia de Huaylas para evitar sus malos tratos.
Pocos años después, este señor murió decapitado en Lima por fabricar monedas falsas de plata, según se narra en el libro Vincocota y Rahuapampa: Historia de estas tierras y descubrimiento de su arqueologia, publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República.
En 1761, PICHIU
fue transferido a Juan de Florencia, quien lo había comprado con el
fin de dedicarse a la actividad minera.
El sabio Antonio Raimondi, durante su recorrido
por el departamento de Áncash entre 1860-1861, llamó a PICHIU “hacienda mineral”.
Cata en el lugar llamado PICHIU. Galena argentífera, sulfato de plomo con plata, acompañado de Yeso; sulfato de cal, y óxidos de fierro y manganeso. La galena tiene estructura granular, variedad que se conoce en el país con el nombre de acerillo. Este mineral contiene Plata… 0.002, por cajón Marcos… 24, Plomo… 53.28 por ciento (Antonio Raimondi).
Pero el negocio de la mina para Juan de Florencia
no resultó como se imaginó, por lo que terminó rematando PICHIU a Juan José de Pedregón. Este, a su
vez, en 1770 arrendó la hacienda al capitán Agustín de Ortega,
quien era dueño de la hacienda de Huariamasga (distrito de Huacchis, provincia
de Huari).
PICHIU EN LOS SIGLOS 19 y 20
No es hasta 1874 que encontramos nuevamente la
historia de PICHIU.
En aquel año, la hacienda estaba en poder de la Beneficencia Pública de Huaraz, pero, a partir del 19 de
mayo de 1898, pasó a ser dominio de la Beneficencia
Pública de Huari por donación testamentaria del presbítero Facundo Varillas.
En enero de 1906, la Beneficencia Pública de Huaraz no quería entregarle el fundo a la de Huari mientras no le pague los gastos que había realizado en el litigio contra Fermín López, quien al parecer fue el penúltimo dueño de PICHIU. En este pleito estaban involucradas las familias Varillas y López, de acuerdo con un documento de 1815, donde dice que “Pichiu está en litigio entre la demandante (la viuda de Francisco Varillas) y Manuel López”, posibles padres de los litigantes.
Esto deja en claro que el juicio por PICHIU, al
final, lo ganó la familia Varillas, pues quien dona el fundo a la Beneficencia
Pública de Huari es el presbítero Facundo Varillas, a quien la historia
reconoce como el fundador de un hospital en Huari.
La Beneficencia de Huari es propietaria de la referida hacienda desde el momento en que estableció el hospital de la referida ciudad, ó sea, desde el 19 de mayo de 1898: habiendo tenido hasta ese día la Beneficencia de Huaraz el usufructo.
Y aquí el hospital fue clave. Huaraz decía que no había
razón para entregar PICHIU a Huari porque
el hospital (“con local propio y con todas las condiciones indispensables”), no
funcionaba “por haberse retirado el médico que lo servía”. Huari alegó que
ellos “impiden su funcionamiento, porque le priva de los recursos destinados á
su subsistencia, reteniendo contra la ley y justicia, el fundo destinado
precisamente a alimentar la vida de aquel establecimiento”.
El 19 de enero de 1900, la Prefectura de Áncash dispuso
que la Beneficencia de Huaraz entregue PICHIU
a Huari bajo inventario.
Lo cierto es que las beneficencias de Huaraz y Huari tuvieron en posesión
varias haciendas en distintos lugares de Áncash para financiar sus obras. Por ejemplo,
Huari era propietaria también de la estancia de Huaripampa.
LA CAPILLA
Teniendo PICHIU como santo patrono a San Pedro, la hacienda debía contar con su propia capilla. De hecho, esta debió existir desde que Pichiu se convirtió en hacienda, pues una de las obligaciones de los hacendados era disponer de una iglesia destinada a la evangelización de los indígenas.
Sin embargo, algo debió ocurrir con la
capilla original, pues el 3 de diciembre de 1902 se terminó de construir
una nueva. Ante ello, la Vicaría General de Huaraz ordenó al cura de San
Marcos que se trasladara hasta Pichiu para bendecirla, de acuerdo con el «ritual
romano».
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